La instalación de la lámina perforada generalmente puede realizarse fácilmente por uno mismo. Con un poco de paciencia, un trabajo limpio y las herramientas adecuadas (por ejemplo, una espátula), se puede lograr un resultado convincente.
Es especialmente importante ajustar la lámina con precisión al parabrisas trasero o a la ventanilla lateral. Dado que muchos cristales de vehículos tienen bordes curvos o redondeados, la lámina debe recortarse cuidadosamente con un cúter a lo largo de los bordes del cristal después de colocarla. Así se consigue un aspecto ajustado y sin sobresalientes.
Para un resultado absolutamente perfecto y sin burbujas —especialmente en vehículos publicitarios representativos— puede ser recomendable que la instalación la realice un taller especializado.