Si se usan correctamente, los adhesivos magnéticos no suelen dañar la pintura. Se adhieren sin pegamento y se pueden retirar sin dejar residuos.
Sin embargo, es importante un manejo adecuado:
- El vehículo y el imán deben limpiarse regularmente
- Debe evitarse la suciedad o la humedad entre el imán y la pintura (por ejemplo, riesgo de óxido)
- El imán no debe permanecer en la misma posición durante períodos muy prolongados
- No debe haber partículas entre el imán y la pintura
Si se siguen estos puntos, el uso en la práctica no presenta problemas.